jueves, 4 de diciembre de 2008

Decayendo

Soy un ladrón, un delincuente
merezco ser quemado vivo
martirizado, descuartizado.

Encerradme en una celda oscura
y hacedme morir de hambre y sed.

Soy un ser despreciable
detestado, odiado por todos.

Ahógenme en aceite hirviendo sin piedad
soy el gusano en la manzana.

Eviten que me salven,
asesinadme con al más temido canalla.

Cortadme las venas
sacadme los ojos y las uñas
arrancadme los cabellos
hacedme beber el más rancio vinagre.

Sacadme las tripas
extirparme los pulmones
romper a pedradas mi cabeza.

Enterrarme vivo
tirarme en nido de tiburones hambrientos
lanzarme tarántulas, abispas y serpientes.

Celebrar mi muerte,
que nadie me recuerde
que nadie me llore.

Soy un ladrón
que se apodera de lo ajeno
que pone en alto su egoismo
y piensa en su propio beneficio.

Soy un ladrón de sueños
que a su procencia arruinó.
El dinero hace falta
por ser un grupo de cuatro.

Si yo no existiera
todo el mundo estaría mejor,
nadie gastaría en mí
ni mi presencia molestaría.

El silencio es mejor compañía que yo
la soledad es más beneficiosa que mí.
No hago las cosas perfectas
nunca las hice, ni las haré.

Todo lo que no sirve
siempre se elimina.
Es así como deben eliminarme.

No aporto nada al mundo
al contrario
uso lo que otros necesitan.

Mi procedencia estaría mejor sin mí
por mi culpa se condenan en la mentira
porque niengan mi existencia.

Soy un estorbo aquí y en cualquier lado.
Esta vida no tiene sentido
ni la tiene que tener.

"Sólo importan los demás
no importa nada el bien personal,
el otro es primero, segundo él y tercero también".

Es el fin, nunca hubo comienzo.
El mundo giraría igual con o sin mi presencia.