Es necesario acaso, evitarte para no sentir una pizca de dolor?
es mejor acaso, acostumbrarse al sufrir para no sentirlo?
Y es que hoy sentí las ganas de quererte
y a la vez las ganas de no hacerlo.
Entregar aquello que te hace querer
así de por sí
vivir, tal vez algo no vivido
sentir nuevamente, algo ya sentido
querer, y tal vez ser querido.
Hoy sonreí, hoy sonreíste,
sonreímos...
mentir sería si digo: la pasé mal.
Tengo todas las ganas de hacerlo
es la cobardía y el miedo
los que me atrapan a esta indolencia.
Fingir es sencillo, decir algo falso también,
Tragarse un sentimiento dulce, se hace costumbre
hundir en el silencio palabras bellas, rutinario
mirarte a los ojos, y decirte mil cosas, prohibido.
No es malo cambiar por alguien si es para mejorar
cambiar y ser otro, no es pecado
cambiar por amor, es más un reto
mas el problema es si valdrá la pena hacerlo
al fin y al cabo es decisión propia volver a lo de antes.
Cambiar para bien
rescatar el niño que muere en soledad
lo cordial, amable, sensible, gentil,
son las cosas que quiero y no quiero perder.
El quererte es mental
a veces la soledad abruma, ahorca, enclaustra
zucumbe tu bienestar en algo insoportable
ella misma y te mata.
A veces desespera
a veces te acostumbras
otras, te turce el pecho y las pupilas
otras, les haces el mínimo caso
tragas saliba, aprietas los ojos, presionas tu pecho
mueves la cabeza y dices: no he de sentir esto.
No quieres sufrir,
si el sufrir se hace cotidiano, te acostumbras a él
no sientes nada, y todo te parece... normal.
La felicidad es una decisión propia
pero depende de tus palabras que sea completa,
y por no hacernos sentir distintos
porque ocurre a menudo que cuando se expresa tu corazón por la boca
me miras feo, y te alejas
me evades, y me dices "no estoy".
Preparado para esto entonces,
planifico un corazón duro para no sufrir por amor.
Una mujer me dio la vida
otra mujer puede completármela
antes las circuntancias dadas, no parece que fuera así...
te quiero con el pensamiento, decisión
el amor se contruye, se gana
no quiero invertir a pérdida.
Adiós, corazón... o hasta que me llegue la verdadera hora de querer.
a punto de estallar, repito el ritual,
se endurece el corazón, se duerme el alma.
Vuelvo al de hace instantes,
no al de antes, sino al que soy e intento ser ahora.
He de evitar querer, para no sentir una pizca de dolor
acostumbrarme al sufrir para no sentirlo.
Natural, normal, simple.
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